Litha, la fiesta del Sol

Litha

Inmensas ruedas de fuego, hechas de ramas y troncos de madera de roble , ruedan colina abajo en dirección hacia el lago. En el valle todos sus habitantes adornan sus trajes con guirnaldas hechas con las primeras flores del verano y la salvia y la lavanda impregnan el aire con su perfume. En todos los hogares, desde el más rico hasta el más humilde, bandejas repletas de frutas decoran las mesas.

Lejos, en la costa, pueden divisarse multitud de hogueras donde la gente canta, baila y celebra la vida. La luz del fuego hace brillar aún más la alegría de muchachos y muchachas, vestidos con alegres colores y collares de conchas. En pareja o en solitario saltan a través de las llamas pidiendo a la diosa prosperidad y amor. Una de las muchachas está especialmente feliz. Lo que más deseaba le fue concedido esta primavera: su primer amor. Y así como en el valle los ardientes soles de roble se fundían en las frías aguas del lago, así la gente de la costa se dejaba abrazar por el mar, una vez bautizada por el fuego.

Es Litha, el día más largo del año y el momento en el que el sol parece detenerse en el cielo en su punto más alto: el solsticio de verano. El término “solsticio” proviene de “soltstium“, que en Latín significa “sol quieto”.

Casi todas las culturas agrícolas celebran este día. Hoy lo conocemos como fiesta de San Juan. Para las sociedades antiguas era el momento en el que terminaba un ciclo y otro nuevo empezaba, la eterna rueda de la vida, la muerte y el renacimiento, y también el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

El nombre “Litha“, fue traído por los invasores sajones cuando llegaron a las Islas Británicas. Originalmente se llamaba Aerra Litha, y fueron ellos quienes aportaron a la tradición celta las famosas hogueras que hoy se disfrutan en las playas.

Si no tenéis oportunidad de salir esa noche a celebrar la festividad de San Juan, por el motivo que sea, os dejo un ritual muy sencillo.

Cualquier ceremonia realizada con fuego es válida para honrar éste y a sus dones, al igual que al Sol. Y unos de los rituales mágicos más fáciles es el de las velas. La llama y su calor ayudan a orientar la mente hacia un deseo o una petición. Si os guiáis por los artículos de este blog sobre las velas y su magia, os será mucho más fácil. Sólo hay que recordar que, como esta ofrenda está dedicada al Sol, la vela ( o las que necesites si ésta se consume) debe estar prendida todo el día.

El elemento fuego no es el único que se utiliza durante la fiesta y celebración de Litha. El agua, como elemento de equilibrio, es vital para equilibrar el poder del primero. Esa es la razón por la que muchos rituales son celebrados en la playa, o cerca de algún lugar como aquel lago del valle. El solsticio de verano llena de magia el agua de lluvia, de los arroyos, de los ríos y de los manantiales y de cualquier otro lugar donde ésta fluya de manera natural. Una vez recogida, en recipientes que sean de metal o de vidrio (nunca de plástico), debe guardarse y sólo usarse para ocasiones en las que se requiera su magia.

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1 comentario

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  1. Fabio dice:

    Un extraordinario cuento traído a nosotros de la mano de un maestro de la pluma.

    Que lo disfruten!

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