El misterio de la Gran Pirámide

La Gran Pirámide de Keops

Uno de los grandes misterios que siguen sorprendiendo a profanos y científicos por igual es el propósito que condujo a erigir la Gran Pirámide de Keops. A pocos kilómetros de El Cairo, esta enorme construcción ocupa cinco hectáreas en la meseta de Gizeh.

Esta pirámide de dimensiones descomunales supone el mayor edificio jamás construido y, envuelta en un halo de misterio, historiadores de todos los tiempos han intentado descubrir el enigma que encierra su construcción. Los arqueólogos convencionales sostienen que la pirámide fue construida por campesinos que trasladaban pesados materiales con la ayuda de poleas.

Sin embargo, aun contado con miles de trabajadores y, aunque se hubiesen invertido muchos años en su erección, no queda del todo claro como los arquitectos de la época pudieron construir un edificio que se conserva intacto después de miles de años.

En el Oriente Próximo, circula una leyenda que asegura que el monumento fue construido gracias a mecanismos mágicos. Al parecer, se produjeron roturas de cristales y temblores en las tierras aledañas a la meseta de Gizeh durante la construcción del famoso panteón.

La ciencia asegura que esta magia a la que alude la tradición oral son, realmente, “ultrasonidos”. Así, la pirámide habría sido construida con un mecanismo ultrasónico parecido a un enorme silbato que funciona mediante aire comprimido, y que provoca, entre otras cosas, el tambaleo de edificios, lo que explicaría los fenómenos descritos por la leyenda.

Sin embargo, el propósito de tamaña construcción sigue siendo objeto de polémica. Los arqueólogos ortodoxos sostienen que esta mole fue levantada únicamente para servir de tumba al faraón. En contra de esta afirmación, están una serie de hechos:

– Hace 1200 años, un califa árabe ordenó romper los sellos (intactos hasta el momento) de la cámara real, donde sólo encontraron un sarcófago vacío.

– La ciencia no explica cómo pudieron ser construidas las cámaras interiores sin ayuda de antorchas (no se encontraron rastros de humo ni en techos ni paredes).

Aunque la ciencia justifica estas incógnitas alegando el empleo de ciencias desconocidas para nosotros, los ocultistas alegan que la pirámide se utilizaba como un poderoso centro de iniciación. En los sarcófagos no se guardaban los cadáveres momificados sino que los iniciados se encerraban en ellos para tener experiencias de proyección astral. Por muy pintoresco que parezca, muchos investigadores llegaron a experimentar en sus propias carnes la energía que inunda la cámara real y la capacidad de la pirámide para provocar tal tipo de proyecciones.

¿Ciencia o magia? Una vez más, los egipcios nos hacen cuestionarnos la verdadera naturaleza de las cosas.

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