Las Leyes del Karma, causa y efecto

Para que todos lo entendamos y dicho de una manera sencilla, el Karma es la ley de causa y efecto. Aquí no hay recompensas ni castigos. Uno es consciente de que si realiza buenas acciones, el resultado será positivo. De lo contrario, si lleva a cabo malas acciones, el resultado será negativo.

Vale la pena hacer alusión a la carta del Tarot que simboliza el Karma: el Arcano de La Justicia. Esta carta simboliza el encuentro con el resultado de nuestros actos. La Justicia nos asegura que el veredicto es ecuánime. No importa que nos guste o no. Es lo que nos merecemos.

Existen cuatro leyes kármicas básicas:

– El efecto es igual a la causa que lo originó. La bondad crea bondad, la maldad crea maldad.

– No hay efecto sin causa. Las cosas no suceden porque sí. Siempre hay algo que las origina.

– Cuando una acción es llevada a cabo, su resultado o efecto jamás se pierde. Tarde o temprano, allí reaparecerá.

– El Karma tiende a crecer. Esto es, cuando convertimos en costumbre ciertas acciones o actitudes, las repetimos y repetimos una y otra vez.

La mayor o menor gravedad de nuestros actos dependen de varios factores. Entre ello, el más importante y determinante es la Intención. “La intención es lo que cuenta”, reza un dicho. Si tus motivos son puramente egoístas, de nada vale que tus acciones parezcan buenas y el resultado aparezca como positivo. De hecho, has creado un mal karma.

Por poner un ejemplo bastante simple, imaginemos a alguien que va en plan “humanitario” a una zona deprimida. Si este “humanitarismo” es en realidad un ansia de ser necesitado por otros, o un deseo oculto de protagonismo, ya puede fabricar doscientas escuelas. Obviamente sus motivaciones no son sinceras ni altruistas.

Otros factores a considerar son la naturaleza de la acción (no es lo mismo mentir que asesinar); el objeto o sujeto de nuestra acción ( no es lo mismo arrancar una flor que talar un bosque entero); la repetición (a medida que repitamos una acción, reforzamos el hábito y éste acaba insensibilizándonos: cuando mentimos continuamente, acabamos no dando importancia al hecho de mentir).

Pero tal vez las palabras del mismísimo Dalai Lama os de una visión mucho más clara del verdadero significado del Karma:

Algunas personas no comprenden el concepto de Karma. Cogen la Ley de la Causalidad de la doctrina de Buda y llegan a la conclusión de que todo está predeterminado y que no existe nada que el individuo pueda hacer. Esto es un error. El verdadero significado del término Karma es el de fuerza activa, una fuerza viva que nos muestra que nuestro futuro está en nuestras manos. Al ser la acción un fenómeno llevado a cabo por el ser humano, está en nuestras manos, estemos o no unidos a esa acción“.

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El Karma, gran maestro

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