Los efectos menos mágicos de la primavera

Polen y abejas en alergias primaverales

Nos hemos levantado llorando, la nariz roja, nos pica todo el cuerpo y no, no es porque nuestra mejor amiga nos haya quitado al chico de nuestros sueños, no. Para eso igual podríamos descubrir algún hechizo o sortilegio que nos ayudara. El lagrimeo y el enrojecimiento facial que ahora sufrimos se debe a la tan temida e inevitablemente cíclica alergia primaveral, y mucho nos tememos que para eso si que no hay conjuro que valga.

Encima ya nos han anunciado que este año será uno de los peores, y más de uno nos sentiremos indefensos para luchar contra ello. Lo más que podemos hacer es conocer bien lo que es una alergia, saber que es lo que la causa y estimular y fortalecer nuestras defensas para pasarlo lo mejor posible. Lo que generalmente sabemos es que ser alérgico es ser hipersensible a una sustancia concreta de modo que cuando la respiramos, tocamos o tomamos nos produce una reacción difícil, por no decir imposible, de controlar sin antídoto.

Los alérgenos, que así se llaman las sustancias cuando nos producen esas desagradables reacciones, más conocidos son el polen, el polvo, algunos medicamentos y las picaduras de algunos insectos. Pero vamos, que existen tantas tipos de alergias como sustancias hay en el mundo y por eso resulta tan difícil de controlar.

La primera que hemos nombrado, el polen, entra dentro del grupo de las llamadas alergias de exterior. La segunda, la del polvo, es un ejemplo perfecto de lo que son alergias de interior producidas al calor del hogar. Por último, las urticarias son otro tipo de alergias, esta vez caracterizadas por ronchas y picazones que son producidas por alimentos o fármacos, por ejemplo.

Como decíamos al principio, ¡nada de buscar sortilegios para las alergias primaverales!, lo mejor en estos casos son los antihistamínicos y corticoides. Claro que en último caso, y siempre más como prevención, existen algunos remedios caseros que es conveniente tener en cuenta: ducharse con frecuencia, cambiarse de ropa en cuanto entras en casa, cerrar las ventanas al amanecer y al atardecer, evitar materiales que atrapen el polvo como alfombrillas y tapetes, etc. En fin, una serie de remedios que pueden ayudaros a llevar mejor esta época del año.

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